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Esta semana mi creencia en los cambios por la vía democrática e institucional, a la que le reconozco poco recorrido cuando se trata de reducir desigualdades, se vino de nuevo abajo, apaleada por la evidencia de los hechos. Los derechos de las personas vulnerables, la posibilidad de provocar un nuevo imaginario en materia de vivienda y una enorme cantidad de horas y de esfuerzo colectivo se quedaban literalmente en nada.

Así, mientras se proponía hilar un futuro mejor sobre la rueca de las urgencias y las necesidades, desde el lado de sus cálidos escaños, la ceguera y su hermana la avaricia nos quitaban con su voto de buitre la rueca de las manos y nos echaban del lugar donde se cambian pedacitos de historia, ya digo, por la vía democrática, la de la convivencia regulada, bla bla bla. Se plasmaba otra vez que a la política de salón no le gusta sentirse a la altura de la gente corriente, la que pone en práctica su derecho a vivir y lo hace con los pies en la calle; manías del elitismo, me supongo. El problema es que además de lo que significa el tropiezo en sí, bastante duro, bastante malintencionado, nos jodieron las maneras.

 

¿No os da vergüenza?

¿No os da vergüenza reíros de esta manera
De las noches heladas, de cada pesadilla
Que se hace realidad? Hay niños que maduran
Con los golpes. ¿Verdad? ¿Evitarles sus miedos
Os provoca desprecio?¿Os mofáis de la suerte
Que han tenido? ¿Les culpáis? ¿Está vivo,
Se sofoca, siente el corazón cuando arrasáis?
¿Os palpita aunque sea en un rincón ese dolor futuro,
O lo tenéis de chapa, como la de las puertas
Que usáis para cerrar sus sueños?

Pagaréis, lo pagaréis muy caro, y ojalá
Que lo podamos ver en esta vida.
Mas si os libráis, si os libráis de sentir
Sobre la carne propia vuestra parte del daño,
Seguramente un dios más justo que ese vuestro
De chapa, se dignará a escupiros
Con el nombre de todas las criaturas
A las que habéis dejado a la intemperie,
Aterradas por la idea de la nada.

¿Creéis que os va a perdonar?


 

A semejanza de quien trata de mantener la compostura ante un hecho desgraciado, porque tiene que atender a los presentes, aguanté el tipo durante todo el día y todo lo bien que pude y me tragué la rabia mientras escupía sobre las redes la respuesta prevista para un momento así. Hasta que a punto de aterrizar en casa, y dirigiéndome a mis compañeras al otro lado del teléfono, me llegó la hora de traspasar con los labios las fronteras que delimitan las palabras. Fue entonces, al decir ILP, al pronunciar esas tres letras, que sentí que mi voz se desprendía, se quedaba tan rota, se me partía como se parte el alma.
 

Llevo parte del día tratando de esquivarte

Llevo parte del día tratando de esquivarte,
Enfriando las ideas que provienen
De un mundo al que cuesta comprender.
Y te he visto moverte mordida por la rabia,
Bajar irremediable, patinar en el rostro
Del héroe y la heroína,
Gente dispuesta a todo. Personas envidiables
Habituadas a darle una patada al miedo.
Se han tragado el amargo sabor que reservabas
Para las emociones en mayúscula. Esta gente es enorme
Tienen ojos que miran por esa felicidad
Que ni siquiera es propia. Y esa es su fuerza,
La misma que hoy te empuja
A seguir la curvatura de la piel,
Bordear la mejilla y desaparecer entre los labios,
Mientras que yo trataba de esquivarte,
De no mirarte apenas y así escribir la parte del relato
Que me estaba tocando incorporar sobre una página.
Y es ahora, tras todo ese torrente lleno de sensaciones,
Cuando me encuentro solo, que de repente asomas,
Y te dejo brotar con todo lo guardado,
Y me pongo en tus manos,
Y puedo deshacerme con tu peso.


 

El duelo, en su expresión palpable, terminó al día siguiente, cuando esas vidas que no pueden esperar a los milagros nos pusieron delante su relato y el número de días que se calculan en la cuenta de parar los arañazos o engañar al destino y emboscarlo de la manera habitual, con la estrategia habitual.

Hablando de estrategias …
 

La estrategia de no perder perdiendo

El dolor se hace un largo
Abrigo de rocío
Que recubre la piel,

Recuerda del futuro
El contacto de una pared helada
Que te rompe.

Una capa de invierno
Calienta los temores.
Ahí afuera

Cae la noche,
Se precipita encima
De quienes han perdido.

Perder es lo que ocurre
Cuando los animales
Se empujan entre sí.

Y el precipicio
Es una vertical indiferencia,
Humano despropósito.

Desprovistos de manos,
De ojos, de corazón,
De pulso, somos

Poco menos que escoria
Y cabeza vacía,
Sentencia gratuita,

Inquina al diferente,
Servida cuando la diferencia
Es un capítulo

En la vida
Al que no hemos llegado
Todavía.

Miserable ignorancia
Cuando el engaño afirma
‘¿Eso? Eso no va a pasarnos’,

Sin advertir el vértigo de lo que nos espera
Detrás de un accidente
Que derrota la idea de lo que fuimos,

Para empezar de nuevo,
Desde cero,
Sin lastre de prejuicios,

Pero también sin nada
Que se parezca
A un pensamiento

De propiedad,
De techo prolongado,
De sueño a pierna suelta.

La enfermedad
Se alimenta de muchísimas horas
Sin dormir,

De preguntas que nacen
Con un silencio dentro
Dispuesto a desvelarte para siempre.

Hasta perder el miedo,
Un pavor desmedido
Nos aprieta a dos manos,

Nos muele, nos condena
A su pena.
Cada motivo urgente

Se desvanece en el vacío
De las palabras
Que hemos desaprendido.

Social, calor, derechos
Que crepitan sobre la chimenea del usurero.
Bueno, queda la rabia,

Y queda la justicia
Cuando la hacemos nuestra
Y nos mira a los ojos.

Le inquieta nuestra fuerza
Que no se rinde
A golpe de desahucio reprendido;

Que no claudica en las cloacas,
En este estercolero
De rastreros y ratas que asesinan

Otro futuro más, del mismo modo
Que el asesino
Ahoga el grito de un bebé.

Nos quieren suicidados
Pero sin ruido en la noticia.
Nos quieren muertos

Aunque sin sesos a la vista.
En realidad
Nos quieren olvidados.

Al oído sumiso
Le llega ese desprecio
Por la supervivencia

Ya sin rastro del daño
Que no se ha reparado,
Del deterioro horrible,

Del acoso adherido como una garrapata.
Son las firmas del miedo
Endosadas al cuerpo

Lo que más se descuida.
Cilicio y clavo, a qué viene
El castigo cristiano

De la culpa. Algún día
Os pediremos cuentas,
Que conste en acta,

Mientras seguimos a lo nuestro,
Con la estrategia
De no perder perdiendo.


 

… hablando de estrategias, yo te dejo caer la que vería más inmediata. Nos vemos en las calles, por supuesto.