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No soy un loco. Que no os confunda
Mi manera de mirar hacia arriba
Señalando con aspereza al cielo,
Así, rogando que nos clave
Una punzada como la que yo siento
Cada vez que la vida de alguien
Se la cobra la avaricia de alguien.

Si eso no clama al cielo y sacude
Los cimientos de toda tu persona
Es que estás impregnado y hasta arriba de cieno.
Si eres uno de ellos ya no me digas más.
En tu entraña de cloaca se asimila
Que convivan dolor y podredumbre,
Sin que nada te altere, te quite el sueño,
Te arranque de tu zona de confort.

Menudo despreciable que estás hecho si es tu caso.
Del néctar de tus actos sale toda esta mierda
Que nos está matando. El formol que respiras
Y el lodo sobre el que te rebozas
Empapan tu apatía, te hacen impenetrable.
Cabrón, miserable cabrón.
No soy un loco,
Tan solo te estoy diciendo algunas cosas a la cara.

Lo mismo se te dobla esa infame sonrisa
Que le pones por ejemplo a los desahucios,
A la sangre que brota a borbotones del rostro apaleado,
Al circo que se montan dentro del hemiciclo
Mientras fuera de él se estrecha el cinto,
Se pierden los trabajos,
Se busca en los contenedores,
Se tirita de frío por los impagos,
Se pide el agua a los vecinos,
O dan ganas de quitarse de en medio.
Y claro, lo jodido es que ganen las ganas.

Pero no estoy loco.
Me sobra cuerda y ando en mis cabales
Cuando os increpo y vomito exabruptos
Con la conciencia en orden. Quién pudiera
Llevaros al banquillo. Quién os viera pagar
por cada tropelía como es debido.
Yo apenas tengo donde caerme muerto
Como para perder el tiempo. Tranquilos.
A mí solo me queda la palabra
Para dejar constancia, y me queda incordiaros
con algunas verdades que expreso a mi manera.
Miradme bien la mano. Y miraos al espejo.