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Cuánto tiempo sin dejarme caer por este blog y no por falta de textos o poemas que llevarme a la boca, con frecuencia antes que a los dedos.

 

Hace unos días, Elena, una de esas personas con las que me siento en deuda, uno de esos afectos que mojo con los labios, una suerte de amiga, nos proponía a Eva y a mí algo importante. Quería celebrar un momento singular que sirviera de regalo. Pablo Nacarino, su pareja de siempre regresaba al ruido rutinario tras compadrear un poco, se dice pronto, con el otro lado.

 

Acudí pertrechado con un par de poemas, encogido por dentro y a la vez agradecido por el simple hecho de estar allí. Luego se sucedieron las palabras y las voces y una emotividad a flor de piel, que erguida y delicada nos miraba de frente y a los ojos.

 

Pensando en ese día y en el deseo de Elena, paso a desempolvar este rincón. Sea como sea, merecerá la pena.

 
 

LA RECETA

 

Deposita dentro de un recipiente
Un ramito de risas,
Mitad de una mirada tierna,
Y un par de toques de dulzura,
Preferiblemente pura.

 

Pela una cabeza de pensamientos
Predispuestos a ponerse en el lugar de otro,
Ralla un trozo de piel que ofrezca confianza,
Trocea y añade tres o cuatro preocupaciones
Que encuentres compartidas.
Y vierte, en este punto no son buenas las prisas,
Medio litro de emoción concentrada
Y otro medio de palabras que saben de emociones.

 

A esta receta le enriquecen las propuestas.
Puedes sumar diferentes aromas de viajes,
Tantos, claro, como puedas permitirte.
Se recomienda probar y corregir las veces necesarias.

 

Cuando lo tengas todo,
Espolvorea excitación sin reparar en gastos.
Luego, con la única ayuda de las manos
Mueve suavemente y con deseo,
Hasta que veas que ligan entre sí los ingredientes.

 

Emplata el resultado.
Corta en porciones iguales los cuidados con los que acompañarlo.
Riega con un chorrito fresco de admiración,
Y finalmente adereza al gusto.

 

Quien te espera en la mesa
Seguramente se chupará los dedos.

 
 

DEDICADA A PABLO

 

Te cuento; por ahora los años no se han echado en balde,
Cada hora que hemos colgado atrás
Nos ha enseñado a vivir la siguiente.
Y hemos visto de todo; pues nunca le ajustamos
A la vida una venda para pasar por ella.

 

Tenemos muchas cosas en común.
Nos gusta amar y cuidar a esa gente
Que recíprocamente nos sustrae del sopor.
Ellos tienen la llave para dejar el alma
Como el jardín de las delicias.

 

Creo que por ahí van los tiros de esta fiesta,
Bardo amigo, sonoridad profunda,
Que nos llegas de vuelta de un lícito paréntesis
Al que habías escapado con tu aire de asceta.

 

Pero ya! Toca contribuir con algo de tu parte,
Y sacudirte la poltrona
Y compartir el brillo mineral que guardas en los ojos
Y sonreir y reir con mayúsculas,
Y aplaudir como si no hubiera un mañana,
Y venir a abrazarme,
Porque ese es el único final
Que nos pide el poema.